Maratón planetario

El pasado día 13 de marzo eran bien visibles al atardecer los dos planetas más brillantes, Venus y Júpiter, formando una bella conjunción planetaria.

planetas

Debido a su alejamiento y a que cada vez está más cerca del horizonte, la temporada se puede dar por concluida con Júpiter, por lo que la imagen que se muestra más abajo será la última de este planeta que se realice desde el Observatorio Principia hasta el próximo otoño.

Sin embargo, gracias a la proximidad de la máxima elongación de Venus (máxima separación aparente entre el planeta y el Sol, vistos desde la Tierra), que será el día 26 de marzo, se ha aprovechado la oportunidad para realizar la que será nuestra primera toma de Venus desde el observatorio. Se hicieron dos pruebas, una con el filtro IR (con intención de reducir el efecto de la turbulencia, aprovechando la notable luminancia de Venus) y otra con el filtro B (azul). Al final, el resultado fue muy similar, aunque se podía apreciar un ligerísimo rastro de la estructura atmosférica del planeta cerca del polo con el filtro B, razón por la que se ha escogido dicha imagen para presentarla aquí.

A diferencia de Venus, cuya densa y tórrida atmósfera impide poder observar directamente su superficie, Marte sí presentaba detalles que revelaban tanto caracteres orográficos como atmosféricos. Precisamente, en éstos días, uno de éstos últimos, no recogido en nuestra imagen, lleva un par de semanas intrigando a los observadores y a los investigadores planetarios. Se trata de un fenómeno recogido por algunos observadores como una elevación cerca del terminador que no se sabe qué podría ser.

El más lejano de los planetas observados esa noche, Saturno, no se alzaba mucho sobre el horizonte, lo cual dificultaba bastante poder realizar fotografías detalladas. Pero aún así, el resultado fue algo mejor que el de la última vez. Sin embargo, gracias a lo avanzado de la hora a la que se realizaron los vídeos, se pudo comprobar con gran sorpresa que una de las causas que más empeoran la calidad de las tomas planetarias realizadas desde este observatorio son los coches que pasan cerca. A esa hora, los pocos coches que circulan en las proximidades del observatorio lo hacen cada varios minutos, y se puede comprobar claramente en la imagen en directo del planeta como ésta empeora de forma apreciable y a veces notable durante varias decenas de segundos justo tras el paso de un vehículo. Esto puede deberse tanto a las vibraciones que transmite al telescopio como a las turbulencias que induce su movimiento y los gases que emite. Evidentemente, a horas en las que los vehículos pasan casi continuamente, este efecto intermitente no se aprecia, y el resultado es una degradación permanente e importante de la calidad de la imagen. Así pues, ésta es una razón más para situar los telescopios lo más elevado posible sobre el suelo circundante, especialmente en entornos urbanos o cerca de vías de comunicación.

El resultado de esta sesión tan intensa se ha condensado en la imagen que se muestra. En ella, se pueden observar estos cuatro planetas, con diferencia los más fácilmente visibles desde la Tierra, de forma que se puedan comparar sus tamaños. En la fila superior, todos muestran el mismo grado de aumento vistos a través del telescopio. En la fila inferior, se ha escalado su tamaño de presentación para que sea proporcional a su tamaño real. Recordemos que el tamaño de la Tierra es muy similar al de Venus, y que el diámetro del Sol es 9,7 veces el de Júpiter.

Lo que no se muestra de modo proporcional en ningún caso es el brillo superficial del los planetas. Éste no sólo disminuye con el cuadrado de su distancia al Sol, sino que además depende del albedo del planeta, es decir, con la proporción de luz que refleja. Esto hace que, por unidad de superficie, Venus sea mucho más brillante que Saturno.

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