Y la magia se hizo… Expedición en busca del Omega Centauri (NGC 5139), en Málaga. Crónica del evento.

Martes 30 de abril al 01 mayo 2019 – Alfarnate (Málaga)

Juanjo Segovia

Como todos los aficionados a la astronomía sabemos, Omega Centauri, el mayor cúmulo globular existente en todo el firmamento, formado por unos 10 millones de estrellas, es un objeto bastante difícil de localizar desde nuestras tierras, en Málaga (España). Esto es así, precisamente, porque al ser un objeto típicamente perteneciente al hemisferio sur, siempre se encuentra muy bajo en el cielo, no llegando a superar los 5° ó 6° de altura sobre el horizonte desde donde nosotros vivimos; por lo que cualquier montaña o edificación, por muy baja que sea, puede arruinarnos su observación. De hecho, conozco a muchas personas que dan por hecho que no se puede ver desde estas latitudes, y esta creencia les hace hasta renegar de la posibilidad de su búsqueda.

Omega Centauri se encuentra a unos 17.000 años luz de la Tierra y su edad estimada es de cerca de 12.000 millones de años.

Una característica que diferencia a Omega Centauri del resto de los cúmulos globulares de nuestra galaxia es que está formado por estrellas de distintas generaciones, por lo que no se formó de una sola vez, como es lo normal en estos cúmulos globulares de forma esférica. Por este motivo se especula que Omega Centari puede ser el remanente del núcleo de una galaxia enana, que fue satélite de nuestra Vía Láctea y que finalmente fue disgregada y absorbida por nuestra galaxia.

Además, recientes investigaciones en el año 2008, realizadas mediante la “Cámara Avanzada para Rastreo” del telescopio espacial Hubble, y datos del espectrógrafo GMOS del telescopio Gémini Sur, situado en Chile, refuerzan esta hipótesis, al descubrirse que Omega Centauri podría esconder un esquivo y extraño agujero negro de masa intermedia en su centro.

Durante mucho tiempo, se creía que los cúmulos globulares eran un lugar adecuado para buscar vida, pues estadísticamente al tener miles o millones de estrellas era más fácil encontrarla que en otras zonas celestes más despobladas.

De hecho, en el año 1974, desde el radiotelescopio de Arecibo se envió un mensaje de radio hacia el cúmulo globular M 13, que contenía entre otras, información de la posición de la Tierra en nuestro sistema solar, los números del 1 al 10, la figura del ser humano, así como los números atómicos del hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo (componentes del ADN humano), representación de la doble hélice del ADN, así como una representación del radiotelescopio de Arecibo desde donde se envió el mensaje. Debido a que el mensaje tardará unos 25 milenios en llegar a su destino, el mensaje de Arecibo fue más una demostración de los logros tecnológicos que un intento real de establecer conversación.

Sin embargo, investigaciones aún más recientes realizadas en el año 2018, encabezadas por el equipo de investigación de Stephen R. Kane, y Sarah J. Deveny de la Cornell University, sobre estudios de la habitabilidad de posibles exoplanetas en Omega Centauri, han puesto de manifiesto que la vida en dicho cúmulo es imposible debido a las interacciones entre las estrellas. Los globulares tan densos son zonas desérticas, donde la vida no tiene oportunidad de prosperar. La razón de esta conclusión se basa en la distancia media entre las estrellas centrales del cúmulo globular que es de apenas 0,16 años luz, (por comparativa, la estrella más cercana a nuestro Sol se encuentra mucho más lejos, a 4,3 años luz). Lo que significa que todas estas estrellas del Omega Centauri tienen “encuentros cercanos” con otras estrellas vecinas del mismo cúmulo, aproximadamente una vez cada millón de años.

La velocidad a la que las estrellas interactúan gravitacionalmente entre sí sería demasiado alta para albergar planetas habitables que fueran estables. De hecho, la mayoría de los planetas que pudieran llegar a formarse alrededor de estas estrellas serían «barridos» en el primer acercamiento de otra estrella vecina. Por lo tanto, para la búsqueda de habitabilidad, sería necesario estudiar cúmulos globulares con tasas de encuentro más bajas y, por tanto, con menor densidad de población estelar.

Si comparamos Omega Centauri con nuestro conocidísimo globular veraniego del hemisferio norte: M13 en la constelación de Hércules, es curioso, que M13 está mucho más lejos de la Tierra que Omega Centauri, a una distancia de 23.000 años luz; sin embargo, las estrellas de M13 se observan mucho más brillantes, a pesar de que su magnitud visual es menor al Omega Centauri, (M 13 magnitud visual = +5.78 y Omega Centauri magnitud visual = +3.68).

El hecho de que el Omega Centauri esté catalogado como más brillante que M13, cuando en la práctica visual al observarlo por un telescopio es todo lo contrario, es debido a que, esa magnitud visual es la equivalente a la repartida por toda la superficie del objeto. Como el tamaño aparente de Omega Centauri es más del doble (en cuanto a diámetro se refiere), que el de M13, es por lo que, su luminosidad es repartida por una mayor superficie, haciendo en realidad que el objeto sea menos brillante cuando lo observamos al telescopio.

El tamaño aparente de M13 es de 20 minutos de arco y el tamaño aparente de Omega Centauri es de 55 minutos de arco. Para que lo entendamos mejor, si comparamos el diámetro aparente de ambos cúmulos con el de la Luna, ésta tiene un tamaño aparente de 30 minutos de arco; de donde deducimos que Omega Centauri aparece ante nuestros ojos con un tamaño superior al de la Luna llena, y que M13, aparece algo menor que el disco lunar.

Hace ya 7 o 10 años tuve la oportunidad de observar el Omega Centauri con unos prismáticos de 25×100, por primera y única vez en mi vida, desde una zona cercana a nuestro lugar habitual de observación de la Agrupación Astronómica de Málaga SIRIO.

También, en algún tiempo lejano comenté a algunos compañeros de la agrupación, la posibilidad de observar prácticamente desde nuestro lugar habitual de observación, al Omega Centauri, pero la respuesta fue siempre la misma: “Desde aquí no se puede observar, está muy bajo en el horizonte y lo tapa las montañas”. Los años pasaron y la cosa quedó en el olvido, hasta que, durante una observación cotidiana del sábado 27 de abril del 2019, propuse desmontar el telescopio del lugar donde se ubicaba en nuestro sitio usual y desplazarlo a muy pocos kms (sólo 2 ó 3 kms), para volverlo a montar exclusivamente para observar este objeto a la hora en que se estimaba su aparición. Nadie se animó en ese momento, ¡pensarían que estaba loco!

Sin embargo, al día siguiente domingo, María me mandó un mensaje que leí a las 17 horas, diciendo que a las 19 horas nos podíamos reunir en la zona para estudiar las posibilidades del lugar de observación, además de un segundo lugar que comenté, pero más apto para vehículos todoterreno.

Con tan poco tiempo disponible acepté, a pesar de que a esa hora estaba almorzando en un bar, (pues me levanté tarde de la observación de la noche anterior), y de que aún tenía que soltar el telescopio de 20” en la agrupación. ¡Literalmente mi corazón se puso a 100 pulsaciones, no había tiempo! No pudimos ni a cambiarnos de ropa y ponernos algo más adecuado, ni ropa de campo, ni zapatos deportivos o botas de montaña.

De inmediato, di prácticamente por terminado el almuerzo y todos los planes se cambiaron. Con la ropa de vestir y los zapatos de calle, nos pusimos en el campo para evitar la caída de la noche y poder ver la zona de día.

Intentamos comunicárselo a algunos compañeros de la agrupación que estaban interesados en ir de exploración para buscar un lugar nuevo de observación, pero la falta de tiempo hizo imposible la comunicación en algunos casos, y en otros ya tenían otros compromisos.

Durante varios días, después de la observación del sábado 27 de abril, en nuestro grupo de WhatsApp, se formó la de Dios. Había mil y una propuestas de lugares de observación, pero todas preguntando si se vería desde aquí o desde allí… Unos opinaban que se podía ir a observar a los Montes de Málaga, otro a Carmona, a Los Reales de Estepona, al Boquete de Zafarraya, a Serrato, Sierra Gorda en Loja, La Maroma, La Viñuela, Rio Gordo, Comares… Todo este aparente caos, indicaba sólo una cosa: había expectación, había unión, había emoción en la gente por poder observar lo inobservable, o aquel objeto del que siempre han escuchado hablar y nunca han visto.

Así que el martes 30 de abril (aprovechando que al día siguiente era el festivo del 1 de mayo, nos pusimos manos a la obra). Diez compañeros de la agrupación: Antonio Rafael, Félix, Carlos, Javier Ramos, Luís, Javier Ruíz, Luife, María, Reme y yo, (además de Edu que con 6 años se quedó dormido todo el tiempo en el coche), nos desplazamos al lugar en el que yo lo vi hace años con Reme.

Sin embargo, no todo estaba de nuestra parte, con el paso del tiempo, el lugar ya no era exactamente como hace 10 años. Ahora habían hecho unas obras hidráulicas, y parte del terreno se había elevado unos metros sobre su superficie original, pudiendo ser un obstáculo para la observación del Omega Centauri. Además, también había plantaciones de brotes nuevos de árboles, donde antes era desértico, por lo que había que respetar al máximo el entorno para cuidar de los plantones. A pesar de todo este cambio, aún se mantenía intacto un viejo cortijo, del que me gustaría dar su nombre, coordenadas y ubicación, pero que no podré hacer, por proteger su propiedad privada, aunque sí diré que está en el término municipal de Alfarnate (Málaga).

También estaba en nuestra contra, la fecha de observación, pues yo no recordaba en qué mes exacto del año estuve observado desde ahí a Omega Centauri. Un pequeño cambio de fecha variaría enormemente la hora de observación.

Gracias a la tabla de observación que os muestro a continuación, pude reflexionar que cuando yo lo vi hace unos 10 años, fue en el mes de junio, pues en este mes se puede observar a una hora más temprana y con menos frío. Sin embargo, ya a primeros de julio, puede ser demasiado tarde para su observación porque para verlo a la misma altura, habría que observarlo sobre las 21:00 horas y al estar entrando el verano puede ser demasiado de día y el cielo no haber oscurecido aún.

A todos estos inconvenientes, hay que añadir, la luz de una cantera cercana, y una nube de polvo que se desprendía de ella, que al no ser día festivo estaba activa. Hace unos 10 años, aun sabiendo que estaba esta luz de la cantera, no recuerdo que ese día estuviese encendida, posiblemente porque sería un fin de semana.

Visto todos estos antecedentes y explicaciones, empezaré con la narración de la observación en sí misma y las emociones que vivimos:

Reme, Edu y yo, llegamos al lugar de observación sobre las 22:00 horas, del martes 30 de abril 2019, (por lo que, al ser de noche, el niño ya se había quedado dormido en el coche y no participó de la actividad), pocos minutos después llegaron Luife y María.

En el lugar ya se encontraba el resto de los asistentes con todo el material ya montado, destacando los prismáticos Omegon Brightsky de 22×85 montado sobre trípode de Antonio Rafael, y el maravilloso telescopio Dobson Explore Scientific 16″ Ultra Light recién adquirido por Javier Ruíz, (y para que nos entendamos, anteriormente de Luife y María).

Tuvimos suerte de observar algunos bólidos de la lluvia de estrellas Eta Acuáridas, aunque faltaban pocos días para la fecha de su máximo. Éstas se producen cuando la órbita de la Tierra se cruza por el lugar donde antaño pasó la órbita del cometa Halley, y las partículas de los restos de su cola que quedaron suspendidas en el espacio entran en contacto con la atmósfera terrestre. Me llamó la atención el tamaño de algunos de estos bólidos que se asemejaba más a un objeto circular que, a uno puntual, recorriendo el cielo en un tono anaranjado brillante y a una velocidad aparentemente lenta comparada con otras lluvias de estrellas, que pareciera casi parado en el cielo.

El Omega Centauri se encontraría saliendo por el horizonte sobre las 22: 45 horas, pero nosotros calculábamos que para las 24:00 horas podríamos empezar a observarlo, consiguiendo su máxima altura a las 1:10 horas, ya del día 1 de mayo.

Mientras hacíamos tiempo para que Omega Centauri subiera lo suficiente en el horizonte, para poder observarlo, dedicamos este momento para localizar otros objetos cercanos a la zona del Omega, pero que se encontraban más alto en el horizonte, por lo que sería más fácil su localización. Entre Luife y Javier Ruíz movían manualmente el telescopio de 16” de un lado a otro para localizar algunos objetos, tales como: La galaxia del sombrero (M104) en Virgo, fácilmente localizable si nos fijamos por encima de la estrella que forma el vértice superior izquierdo del cuadrado de la constelación del Cuervo.  Éste fue el objeto más alto que observamos, a unos 40° del suelo, por cierto, se veía magníficamente.

Poco a poco íbamos intentando localizar objetos más bajo en el horizonte, que se fueran acercando al Omega Centauri, por ejemplo, el cúmulo globular M68 en Hydra, fácilmente localizable, esta vez por debajo del Cuervo, por debajo de la estrella del vértice inferior izquierdo que forma el cuadrado de la constelación. No recuerdo que me llamara mucho la atención, quizás por la contaminación lumínica.

Luego, más a la izquierda de M68, también en Hydra, y casi en la vertical del Omega Centauri, se encontraba la galaxia espiral M83, también llamada Galaxia Austral del Molinillo, se trata de una espiral barrada vista de frente; pero yo no pude intuir sus brazos espirales, la vi pequeña y muy tenue; (quizás tenía pocos aumentos para ver las espirales o el cielo era poco contrastado).

Llegaron las doce de la noche y el Omega Centauri no aparecía. La verdad, es que además de todos los inconvenientes ya descritos anteriormente, habría que añadir el de las condiciones meteorológicas; pues en el horizonte norte, (el lado contrario al que teníamos que observar), había unas pequeñas nubes que se iban estirando hacia los lados, además de una gran humedad y aunque pareciera que no llegaban al sur, lugar donde estábamos esperando la aparición del cúmulo, lo cierto es, que el cielo por el horizonte sur se mostraba de un color amarronado anaranjado con mucha luminosidad, que no recuerdo hubiera hace unos 10 años. No se, si tanta luminosidad era debido al hecho de que hubiera algo de bruma por esta zona, invisible a nuestros ojos y que pudiera estar reflejando al mismo tiempo la contaminación lumínica de la zona del pueblo de Zafarraya y sus alrededores, o bien, porque después de 10 años, la evolución de las luminarias de las ciudades ha empeorado con el uso de los nuevos leds blancos azulados (muy contaminante para la astronomía), el aumento de las edificaciones, iluminaciones de carreteras, etc…

Yo empezaba a desanimarme, y aunque estuviéramos entre amigos, no es agradable organizar algo para los demás y que salga mal. Me sentía responsable de ello.

Como no veíamos Omega Centauri, intentamos observar una galaxia que se encontraba unos 4° más al norte del cúmulo globular, por lo que debía ser más fácil su observación debido a que estaba más alta en el cielo. Se trataba de la galaxia popularmente llamada de la “hamburguesa”, Centaurus A (NGC 5128). Una galaxia gigante elíptica, situada a 12 millones de años luz de la Tierra, y que presenta en su zona central una banda de polvo oscuro que tapa la luz de las estrellas que hay detrás. Esta banda oscura son los restos de polvo de una galaxia espiral absorbida hace 1.000 millones de años por NGC 5128. Esta fusión, hizo de ella una de las fuentes más poderosas de ondas de radio cósmicas.

Desde mi capacidad de percepción, pude visualizar mediante la vista periférica, la banda oscura que atraviesa toda la galaxia Centauro A, gracias al contraste con el fondo del cielo que era más iluminado y de color blanquecino amarillento, ya que esta parte de la galaxia era como más negra que el resto del cielo. Sin embargo, la parte brillante esférica de la galaxia, sólo la pude intuir en algún momento; supongo que debido a que era tan brillante como el fondo del cielo, y por tanto se desvanecía en él. Posiblemente, al observarlo, también hubiese admitido más aumento ya que la veía bastante pequeña. No se con qué ocular la estaba viendo, si con los Nikon de Luife o con alguno de Javier Ruíz.


Simulación mediante Stellarium del cielo la noche de observación mirando hacia el sur. El texto de color amarillo son los objetos observados mediante el telescopio de 16”. Obsérvese, que el cielo fue rastreado verticalmente sobre la posición del Omega Centauri.
La línea vertical de color verde marca el paso del meridiano, el punto más alto que alcanza un objeto celeste; la línea roja la eclíptica, lugar por donde pasan los planetas; y la línea curva superior azul el ecuador, por debajo de ésta, todos los objetos pertenecen al hemisferio sur.
Me consta que Antonio Rafael con sus prismáticos hizo un barrido de una zona del cielo más amplia, no haciendo referencia aquí, por tratarse del estudio del entorno de NGC 5139.

Por fin, un poco más tarde de las doce de la noche, no sé si fue el primero en verlo Antonio Rafael por sus prismáticos, y acto seguido se localizó por el telescopio Explore Scientific de 16”, pero lo cierto es que, ¡ahí estaba el Omega Centauri!

Por los prismáticos de Antonio se veía como un círculo brumoso de color lechoso blanquecino grisáceo, que ocuparía 1/3 del campo de visión de los prismáticos, pero no se resolvían las estrellas. Desde mi recuerdo, en la lejanía del tiempo, de cuando yo lo vi hace años, era semejante a la imagen que yo tenía mentalmente de mis prismáticos, solo que, con los míos, a no ser que fuera un recuerdo tendente a exagerar, creía que se veía algo más grande, brillante y menos grisáceo, e igualmente sin resolverse las estrellas.

Cuando pasé a verlo por el telescopio, sinceramente, fue lo más decepcionante que nunca había visto. Todas mis expectativas se me vinieron abajo. ¡No se veía mejor que por los prismáticos de Antonio!, incluso diría que se veía aun peor, más brumoso y con mucho menos brillo, que casi había que intuirlo e incluso más pequeño. Esto último, supongo que porque las estrellas exteriores del cúmulo desaparecían ante un cielo tan claro. Además, por el telescopio tampoco se resolvían las estrellas.

¡No podía ser! Ahora estaba más desilusionado, me quería ir de allí. Estaba dispuesto hasta viajar cuando llegara el fin de semana a la zona de Cazorla, a un lugar de cielos más oscuros, (aunque después, comprobé, que ello suponía que Omega Centauri se vería aún más bajo en el horizonte de lo que se veía en Alfarnate, pues la latitud de Cazorla supera los 38° norte, y lo que habría que buscar es un lugar de observación donde la latitud fuera incluso inferior a la de Málaga capital con sus 36° norte, para así poder verlo incluso más alto que en la zona de Alfarnate, la cual tiene 37° de latitud norte).

Apariencia de Omega Centauri al observarlo por primera vez.
  Fuente: Web: “Astronomy Sketch of the Day”

Los compañeros empezaron a ver el cúmulo, pero no había ánimo, no había ilusión; hasta escuché decir a Javier Ramos: “Bueno, por fin voy a poder decir que he visto medio Omega Centauri”.

Como una imagen vale más que mil palabras, intentaré plasmar aquí algunas recreaciones o fotografías recopiladas de internet, que puedan asemejarse a lo que estábamos viendo en cada momento del proceso de observación del Omega Centauri.

En esta primera fase de localización y observación deprimente, Omega Centauri se mostraba a los prismáticos de Antonio algo así como se muestra en el dibujo de la izquierda, pero con un tono de fondo de cielo más claro de color anaranjado, y al telescopio de una forma incluso más difusa, y con el fondo del cielo casi del mismo color que el cúmulo. Parecía más a una nebulosa que a un cúmulo.

Con desánimo Javier Ramos empezó a despedirse de la gente, pues tenía que irse pronto.

El tiempo fue pasando, dieron las 1 de la madrugada, y de repente, la magia se hizo…

El cielo, sin habernos dado cuenta, ahora se tornó más oscuro por el horizonte sur, ya no era anaranjado como antes, y también las nubes del norte desaparecieron, aunque la luz de la cantera seguía encendida.

Luife con otro semblante en la cara, claramente de satisfacción escondida, avisó de que volviéramos a ver el Omega Centauri. Apresuradamente fui a mirar el primero, ¡oh Dios mío!, ¿qué había pasado? Esto no era nada parecido a lo que jamás había visto. Todo se había transformado, ya no era una nubosidad, pareciera otro objeto distinto. De inmediato aparecieron infinidad de estrellas puntuales como cabecillas de alfileres, con un brillo moderado y atenuado de color anaranjado, (si lo comparamos con el globular de M13, éste, (M13), presenta las estrellas más brillantes y de color blanco azuladas, con un diámetro de sus estrellas aparentemente mayor, siendo el diámetro de M13 algo más pequeño que la mitad del tamaño del Omega Centauri).

AHORA, ¡LAS ESTRELLAS DEL OMEGA CENTAURI SE RESOLVÍAN A LA VISTA DEL TELESCOPIO!


Apariencia de Omega Centauri por el telescopio al observarlo por segunda vez, 1 hora más tarde.
Si bien es cierto, que se mostraba menos luminoso que en la fotografía.
Foto: por el VLT Survey Telescope (VST) del Observatorio Europeo del Sur
(Desierto de Atacama) – Chile

Ahora, sí me interesé por el ocular que había colocado en el telescopio, era el Nikon Nav HW de 17 mm convertible a 14 mm de Luife y María. Estaba configurado para 17 mm y sin filtro de contaminación lumínica.

Como escuché que Javier Ramos se marchaba, corriendo fui para el lugar donde se encontraba el resto de las personas, junto a los prismáticos de Antonio Rafael, situado a pocos metros del telescopio, diciendo: “¡Volved a mirar el Omega Centauri, ha cambiado, no tiene nada que ver con lo de antes!” De repente, se hizo una cola de personas delante del telescopio, como nunca en toda la noche hubo. Por fin, Javier Ramos se pudo ir satisfecho de lo que vio.

¿Se resolvían realmente las estrellas de Omega Centauri por el telescopio? ¡Sí, claramente se resolvían! ¿Cómo puede ser? María, por nuestro grupo de WhatsApp, advirtió previamente a la observación que, debido a la gran densidad de estrellas del cúmulo, no se podía resolver. Así que, confiando en su gran experiencia de observación, ya que, además, no hace mucho tiempo estuvo con Luife observándolo desde Tenerife (Canarias), no podía dudar de su palabra.

¡Observar el Omega Centauri desde el Teide! ¿Sabéis qué significa esto? El Teide ronda los 28° de latitud norte. ¿Recordáis que antes decíamos que para poder ver bien el Omega Centauri había que localizar un lugar con una latitud inferior a los 37° de Alfarnate, o a los 36° de Málaga capital?

Mientras más pequeña sea la latitud geográfica del lugar de observación, es decir, mientras más al sur geográficamente hablando nos encontremos, mayor será la altura en el cielo del Omega Centauri, y Canarias está muy pero que muy al sur. Esto quiere decir, que desde el Teide se puede observar el cúmulo a algo más de 13° o 14° de altura sobre el horizonte, ¡casi 3 veces más alto que donde lo observamos nosotros a 5°!

¿Qué pasó entonces? Esta parejita graciosa, (a la que tengo mucho cariño, y no pretendo ofender aquí, más que es el hecho de humor en sí mismo), que vinieron de Canarias presumiendo de que habían visto el Omega Centauri espléndido, en un cielo magnífico y a mucha altura, que a todos nos tenían con “los dientes largos de envidia”, ¿qué vieron entonces?, o mejor dicho, ¿qué no vieron? ¿No resolvieron las estrellas del cúmulo? Es imposible, desde allí el cúmulo debería ser más brillante.

Así que Luife me confesó lo ocurrido. Ellos lo vieron por unos prismáticos, que claro está, no llega a resolver las estrellas como ya he comentado. También lo vieron por un telescopio LX 200 de 10” con horquilla que les cedieron en el parador nacional, pero el estado de conservación del instrumento era deplorable, con falta de accesorios y oculares de mala calidad y tamaño pequeño, de pulgada y cuarto. No tenían una diagonal que pudieran colocar al tubo, de esta forma era muy difícil poner físicamente una postura para mirar por el telescopio, ya que la zona del portaocular se ocultaba entre la horquilla y la base del telescopio, por lo que casi no podrían acercar el ojo al ocular. Así es normal, creo que no pudieron llegar a ver NGC 5139 por el telescopio. ¡Una verdadera pena! Es paradójico, pensar que aquí lo vimos mejor, cuando en realidad, se debía ver mejor desde allí.

Ya estábamos todos ilusionados, creo que nadie de los que nos encontrábamos allí, habían visto con anterioridad el Omega Centauri, o por lo menos no con un telescopio.

Cuando me retiré del telescopio para ver la perspectiva del mismo con respecto al suelo, no pude dejar de impresionarme. ¡Era asombroso! ¿A dónde estaba apuntando el tubo? Se encontraba tan en horizontal, que pensara que más que al horizonte, apuntaba por debajo del mismo. ¡Nunca había visto un telescopio apuntando tan bajo! Llama la atención ver como un tubo de casi dos metros de largo, se posicionaba en paralelo al suelo, a pocos centímetros de altura del mismo. Sin embargo, la postura de los prismáticos sobre el trípode, pasaba desapercibida, pues es una posición habitual en este instrumento.

Aún el Omega Centauri nos guardaba una sorpresa más. Le pregunté a Luife si se podía colocar más aumentos al telescopio. Algunos se extrañaron, porque ya de por sí les parecían una magnífica imagen la que ofrecía el telescopio. Luife respondió que sí.

Era hora de colocar el ocular Nikon Nav HW de 10 mm. En realidad, es de 12,5 mm, pero trae una lente para convertirlo en 10 mm.

¡Sorpresa! La imagen se hizo tan grande que yo diría que no entraba en el campo de visión del telescopio, o si acaso, llegaba a los bordes del mismo.

Empezaron a distinguirse estructuras laberínticas de estrellas, arañas de brazos estelares que parecían palpitar, que conforme más me concentraba en la visión y más tiempo pasaba mirándolo, empezaban a transformarse ante mis ojos en una imagen en 3D como con movimiento giratorio propio, que resaltaba sobre otro fondo de estrellas más pálidas y lechosa que permanecían en quietud. Tuve que apartar la vista porque no creía lo que veía, mi imaginación se disparaba.

Ahora entiendo por qué Luife siempre insiste en que me ponga sentado en una postura cómoda, y contemple la visión con tranquilidad todo el tiempo que quiera. Es un acto meditativo. Se podría estar mirando indefinidamente, transportándote mentalmente en el tiempo, el espacio, y el silencio vacío que se torna a tu alrededor.


Apariencia de Omega Centauri por el telescopio al observarlo por tercera vez, con más aumentos.
Si bien es cierto, que se mostraba menor número de estrellas aparentando más espaciada la superficie.
Foto: Telescopio Hubble

A partir de aquí, ya todo fueron agradecimientos y felicitaciones.

Carlos estaba tan contento, que se acercó a mí para darme las gracias por descubrir el sitio y comentarme que desde hace años el Omega Centauri le acompañaba en su foto de perfil del WhatsApp.

Hasta María tuvo que reconocer que jamás lo había visto tan bien, literalmente dijo: “Ha merecido la pena venir”.

Tras observar el Omega Centauri, dimos por terminada la observación, desmontamos y nos fuimos.

Para otra ocasión, he leído por ahí, que con un filtro suave lunar, se pueden observar más detalles del núcleo de Omega Centauri, que al disminuir el brillo de las estrellas más brillantes permite observar su contorno. No sé si esto será una buena opción al estar el cúmulo tan bajo en el horizonte, ya que de por sí, se ve influenciado por la propia capa de la atmósfera terrestre que absorberá parte de su brillo.

Con la emoción de la visión del cúmulo, ya no recordé que podía volver a intentar visualizar la Galaxia Centaurus A, ya que ahora con el cielo más oscuro, y sin duda más alta en el cielo, posiblemente sí hubiera podido contemplar la parte más brillante y esférica de la misma.

Por último, por no perder el contexto histórico, comentar sobre Omega Centauri que:

  • En el año 150 AC, Ptolomeo catalogó este objeto estelar en su Almagesto como «una estrella en el lomo del caballo».
  • En el año 1603, Johann Bayer, en su Uranometria, utilizó los datos de Ptolomeo para denominarla Omega Centauri. Curiosamente, el cúmulo globular tiene nombre de estrella, que ha mantenido hasta nuestros días.
  • En el año 1677, Edmond Halley lo catalogó como objeto no-estelar.
    • Posteriormente, en 1715, Halley dijo de él que era una de las seis manchas o puntos luminosos en Philosophical Transactions of the Royal Society.
  • En 1746, J.P. de Cheseaux la incluyó en su lista de 21 nebulosas.
  • En 1755, Nicolas-Louis de Lacaille le dio el número de catálogo L I.5.
  • En 1826, James Dunlop lo reconoció como cúmulo globular y lo describió como un «bello globo estelar cuyas estrellas se concentraban de forma moderada y muy gradual hacia el centro».

Aunque según otras fuentes, fue John Frederick William Herschel (hijo del descubridor de Urano), quien en los inicios del siglo XIX se dio cuenta que Omega Centauri era en realidad un cúmulo globular. Lo que sí es seguro que descubrió Dunlop fue la radio galaxia Centaurus A.

  • En 2008 Imágenes obtenidas con la “Cámara Avanzada para Rastreo” del telescopio espacial Hubble, y datos del espectrógrafo GMOS del telescopio Gémini Sur, situado en Chile, muestran que Omega Centauri podría esconder un esquivo y extraño agujero negro de masa intermedia en su centro.
  • En 2018 Stephen R. Kane, y Sarah J. Deveny de la Cornell University encabezan un estudio sobre la habitabilidad de exoplanetas en Omega Centauri, determinando que es imposible la vida.
  • En 2019, diez personas de la Agrupación Astronómica de Málaga SIRIO, observaron el cúmulo globular Omega Centauri como nunca antes lo habían visto.

Bibliografía y fuentes:

Wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Omega_Centauri

Web Astro y Ciencia. Autor: Juan Miguel González Mármol.

http://www.astroyciencia.com/2008/11/19/galaxia-de-centaurus-a-ngc-5128/

Detalle dibujo Omega Centauri.

Web: “Astronomy Sketch of the Day” de Jeremy Perez. Autor del dibujo desconocido. Lugar: Maui, Hawaii

http://www.asod.info/wordpress/wp-content/2013/07/omega-c-inverted.jpg

http://www.asod.info/?cat=12

Foto Omega Centauri por el  VLT Survey Telescope (VST) del Observatorio Europeo del Sur. Desierto de Atacama – Chile.

https://www.eso.org/public/spain/images/eso1119b/

Foto Omega Centauri – Telescopio espacial Hubble.

https://www.spacetelescope.org/images/heic0809a/

https://www.skyimagelab.com/hubble-omega-cen.html

https://sep.yimg.com/ay/skyimage/hubble-omega-centauri-9.jpg

Observatorio Europeo del Sur.

https://www.eso.org/public/spain/news/eso0844/

Cornell University.

https://arxiv.org/abs/1808.00053

Instituto de Astrofísica de Andalucía.

http://universo.iaa.es/php/955-agujero-negro-omega-centauri.htm

Diario ABC

https://www.abc.es/ciencia/abci-esta-barriendo-vida-omega-centauri-201808150103_noticia.html

Mensaje de Arecibo a M 13.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mensaje_de_Arecibo

Aplicación SkySafari. V. 5 Plus

Aplicación Stellarium. V. 0.17.0

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